Las formas suaves y redondeadas del sillón Anam parecen esculpidas en el aire, descansando sobre columnas como si perteneciesen a un mundo paralelo en el que reina el equilibrio.
Independientemente del ángulo desde el que se observe, cambia, transformándose cada vez bajo la mirada. La parte delantera es hospitalidad, la trasera es discreción, líneas que se cierran ligeramente como para proteger un espacio privado, mientras que la vista lateral es movimiento.
Disponible con patas de madera o tapizadas, así como con base giratoria de suelo.